viernes, 28 de agosto de 2009

‘Placebo analgesia’ contra el dolor


La investigación sobre el efecto placebo en el mundo científico actual va más allá de la conocida pastillita de azúcar.
Son muchos los estudios realizados hasta el momento que han desvelado una acción compleja y específica del organismo a la “idea” de un medicamento.
Y, aunque su efectividad no se pone en duda ya que es usado constantemente en las investigaciones científicas, hoy se conoce mucho más sobre cómo funciona su jerarquía.
Por ejemplo, la cirugía placebo funciona mejor que la inyección placebo, la inyección funciona mejor que la pastilla, los tratamientos falsos de acupuntura también trabajan mejor que las pastillas placebos y estas últimas actúan más efectivamente si son grandes y de colores específicos.
Y, escuche usted bien, querido lector, mientras más costoso es el placebo mejor ejecutará su efecto en el paciente, lo mismo si se trata de placebo bajo el nombre de una marca reconocida.
Aún así, un nuevo estudio asegura que este efecto es mucho más que pura sugestión y que no todo está en su cabeza. Investigadores que analizaban respuestas al efecto placebo administrado para mejorar el dolor, han observado cómo el cerebro, una vez asumida la idea de que tomará un medicamento, resucita caminos neuronales primitivos que han actuado contra el dolor por quién sabe cuántos miles de años.
“Es un estudio fascinante porque explica cómo y por qué estos mecanismos trabajan como analgésicos una vez conocemos que un tratamiento para aliviar el dolor ha sido administrado. Aún no sepamos que la sustancia es un químico inerte”, explicó para El Caribe la neuróloga Amy Armentrout, de la Universidad de California en Santa Bárbara.
El dolor es parte del medio que habitamos. Es un aviso vital que nos dice que algo anda mal en el cuerpo y no es exclusivo para animales humanos, por ello, la selección natural tiene mucho tiempo “lidiando” con el problema.
Por supuesto, los organismos sobre el planeta hemos desarrollado sustancias naturales que nos protegen, como los opioides endógenos, producidos por el cerebro en pequeñas cantidades claves que nos ayudan a combatir el dolor y la ansiedad y que han sido vinculados en el efecto placebo de analgesia.
“Hemos observado cómo funciona el efecto placebo al seguir caminos en el cerebro que no sólo promueven la producción de estos opioides sino que utilizan un sistema cerebral para el control del dolor conocido como opiodérgico descendiente, que inhibe el procesamiento del dolor en la médula espinal”, explicó el autor principal del estudio, Falk Eippert de la Universidad Hamburg-Eppendorf, en Alemania.
Paso a paso
Para la doctora Harriet Hall, quien ha estudiado a fondo el efecto placebo y ha sido autora de varios estudios y artículos al respecto, cuatro mecanismos entran en juego al producirse el efecto placebo: la expectativa, el condicionamiento, la motivación y los opiáceos endógenos.
En el primer mecanismo nos encontramos con un fenómeno fisiológico establecido, tendemos a ver lo que esperamos ver y a sentir alivio si nos lo dice la medicina que acabamos de comprar, muchos más si es de alguna marca reconocida y a un muy alto precio.
En el segundo mecanismo y sin proponérnoslo, invocamos enseguida a Pavlov y sus perros.
Nosotros los animales humanos también actuamos bajo las reglas del condicionamiento pavloviano, reaccionando a estímulos secundarios como si se trataran de primarios.
Hall explica, además, que la motivación para sanar actúa como un impulso fuerte hacia la mejoría. Por último están los químicos cerebrales que se portan como sustancias opiáceas, aliviando el dolor.
Tristemente, el efecto no nos libra de las enfermedades letales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario